Desplumaderos

En Ciudad Juárez existen alrededor de 277 establecimientos de giros como casinos, loterías y otros juegos. En estos negocios todos los estímulos disponen a los clientes para que apuesten su dinero, desde sonidos y luces, escasez de relojes y ventanas, hasta comida y bebida gratuita o económica. Muchos se dejan seducir por el señuelo del dinero fácil, y olvidan de que los casinos son un jugoso negocio donde ganan pocos y pierden muchos.

Aunque jugar pequeñas cantidades, que no afecten el presupuesto familiar, no es ningún pecado, sin embargo los juegos de azar suelen causar trastornos. Hay personas que apuestan las colegiaturas de sus hijos, parqueros y obreros que pierden lo poco que ganan, esposas que toman de presupuesto del gasto del supermercado para jugarse el dinero. En muchos crece, además, la necesidad de apostar cantidades cada vez mayores para conseguir más excitación. Las consecuencias suelen ser la depresión, sentimientos de culpa, ansiedad, pérdida de tiempo, descuido a la familia, mentiras, rupturas conyugales y ruina económica.

En un país donde la mitad de sus habitantes son pobres, los casinos son un mal. Sólo unos cuantos se llenan de dinero sus bolsillos -los empresarios- mientras que en la mayoría, que acaba desplumada, se fomenta la avaricia, la pereza, la lujuria, la envidia y la glotonería.

Se disparan divorcios

Los datos del Registro Civil, recopilados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), afirman que los matrimonios civiles mantienen una tendencia sostenida a disolverse por causas como el abandono del hogar y la incompatibilidad de caracteres. Entre 1993 y 2015 los divorcios en Ciudad Juárez han aumentado en más del 200 por ciento. Hoy, para divorciarse, basta que uno de los cónyuges manifieste su voluntad de hacerlo, y pronto estarán divorciados. Este es el llamado ‘divorcio exprés’.

Haber aceptado el divorcio, y hoy el divorcio exprés, no sólo ha sido un error de lógica jurídica, sino de una equivocación de tremendas consecuencias. El motivo es sencillo: con el divorcio se violenta una de las aspiraciones más íntimas y nobles de la especie humana, que es la de perpetuarse a través de los hijos, constituyendo libremente una comunidad de amor, con aquella persona con la que se unió para compartir todos los momentos de su vida, tanto los dichosos cuando los menos felices. El divorcio deja una estela de personas heridas, y una sociedad de seres débiles y frágiles.

Prohibir los toros

Hever Quezada Flores del Partido Verde, presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Bienestar Animal para prohibir expresamente las corridas de toros en el estado de Chihuahua. Estuvo respaldado por integrantes de movimientos antitaurinos durante su exposición en la sesión de la Diputación Permanente. Es cierto que en la fiesta de los toros se somete al animal a unos minutos de tormento que anteceden a su muerte, nadie lo niega. Pero nos preguntamos a qué animal no se le hace violencia antes de su muerte.

Si de crueldad animal se trata hay que darse una vuelta por los rastros para ver cómo mueren las reses que muchos animalistas se comen en hamburguesas, cómo viven y mueren los puercos que otros se disfrutan como hot dogs, o las langostas que son arrojadas vivas al agua hirviendo y que después pasan a las mesas de los restaurantes. ¿Por qué no prohibir la pesca, ya que la crueldad de quien jala el anzuelo que lleva al pez hacia afuera del agua, para morir asfixiado, es extremadamente salvaje? Desde esta perspectiva absurda, ningún animal puede ser sacrificado sin que se cometa un crimen. No estoy defendiendo la fiesta taurina, sino mi cuestionamiento es a la incongruencia de los verdes. Me pregunto si quienes ya lograron quitar a los animales de los circos, y que ahora quieren abolir las corridas de toros, estarán dispuestos a llevar sus convicciones hasta sus últimas consecuencias, y luchar por una sociedad donde fumigar una cucaracha sea un delito, y en la que a todos nos obliguen a vivir comiendo sólo frutas y verduras.

Ver en el Blog del Padre Hayen