En centros comerciales, plazas, iglesias y hospitales de nuestras ciudades se presentan, por esta época del año, diversos coros para cantar villancicos navideños. Llevan la alegría de la Navidad ahí donde se concentra la gente o donde están las personas tristes. Pero hay lugares oscuros donde los villancicos han resonado con un dramatismo especial, y estos son las clínicas de aborto. Diversos grupos pro-vida han tomado la iniciativa de cantar ‘Venid fieles todos’ o ‘El niño del tambor’ en las afueras de estos lugares de muerte. Y han encontrado a muchos hombres y mujeres que, después de entrar a la clínica, sólo después de haber escuchado algunas notas de ‘Noche de paz’ se arrepintieron y desistieron de abortar a sus hijos. Me alegra sobremanera esta iniciativa de gente pro-vida. Con razón el mundo odia a los cristianos.

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