Prepárate para las tentaciones
(Rosemary Scott) (Eclo 2,1-7)


Hijo, si llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. Endereza tu corazón, manténte firme, y no te aceleres en la hora de la adversidad. Adhiérete a él no te separes, para que seas exaltado en tus postrimerías. Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación sé paciente. Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la humillación. Confíate a él, y él, a su vez, te cuidará, endereza tus caminos y espera en él. Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia, no os desviéis, para no caer.

Oración: Oh Dios eterno y Rey de toda la creación, quien me has concedido llegar a esta hora, perdona los pecados que he cometido este día en obra, palabra y pensamiento; y limpia, oh Señor, mi humilde alma de toda impureza de la carne y del espíritu. Dame, oh Señor, la gracia de pasar el sueño de esta noche en paz; que, levantándome de mi cama, pueda agradar a tu santísimo Nombre todos los días de mi vida, y desbarata a mis enemigos, carnales y espirituales, que me hacen la guerra. Libérame Señor, de pensamientos vanos y malos deseos que me profanan. Para Ti es el reino, el poder y la gloria, la del Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. (San Macario de Egipto)

Habrás notado, quizá, que la tentación tiende a atacarte durante ciertos tiempos y no en otros. Por ejemplo, nos ataca después de una profunda experiencia espiritual, como es la Santa Misa, una reunión de oración, un retiro espiritual, etc. También puede atacarnos durante tiempos breves, como antes de recibir la Comunión, un sábado en la noche, un domingo por la mañana o justo antes de un día festivo de precepto. Habrás notado, pues, que a veces la tentación llega justo a tiempo para ponerte en estado de pecado mortal y dejarte sin recibir a Jesús en el Santísimo Sacramento –o quizá el Tentador espera que recibas a Jesús de cualquier manera, por ser un sacrilegio.

La tentación también ataca con frecuencia cuando estás solo, particularmente en la noche o a la hora en que te levantas por la mañana. O cuando estás enojado con tu cónyuge o con otro de tus seres queridos, ya que la ira lleva con frecuencia al comportamiento egoísta. O puede atacar cuando te sientes enfermo, muy cansado o hambriento, ya que de esta manera tienes menos fuerzas para resistir. Si sientes dolor físico o incomodidad, el demonio puede sugerirte que abuses de ti mismo como una manera de escapar temporalmente del sufrimiento. Las mujeres podrán notar que son más susceptibles a los pecados contra la castidad en ciertos momentos de su ciclo menstrual, debido a las fluctuaciones hormonales normales del cuerpo. El Tentador lo sabe y seguramente buscará aprovecharse de ello.

Sabiendo cuándo la tentación ocurrirá puede ayudarte a estar preparado. Así podrás quizá trabajar en alguna estrategia para la noche del próximo sábado, o al final de un retiro, o durante tu próxima enfermedad, o después de una acalorada discusión.

Ejemplo: puedes descubrir que las tentaciones vienen con frecuencia en las noches, en forma de fantasías antes de dormir, o a través de sueños impuros mientras duermes. Mientras que los primeros tienden a ser voluntarios y por lo tanto pecaminosos, los segundos vienen del subconsciente de tu mente, y no te tu voluntad, por lo que no son actos pecaminosos de tu parte. De cualquier manera, ellos son con frecuencia el infeliz resultado de muchos años de entretenerte con pensamientos impuros, y pueden crear un fuerte deseo de pecar después de que te levantas por la mañana.

¿Qué estrategia, entonces, podemos tomar? Las oraciones regulares a la hora de acostarse, tales como las tres Avemarías y el “Oh Señora mía” que deberás estar haciendo después de haber hecho la meditación número dos, pueden ser de gran ayuda. Algunas personas suelen rezar el santo Rosario en la cama antes de dormir, así que puedes también intentarlo. Otros descubren que leer y meditar un poco la Sagrada Escritura antes de dormir ayuda a llenar la mente de santos pensamientos en vez de pensamientos obscenos. Puedes intentar leer un salmo o dos, o un texto breve de los Evangelios, después de tu oración antes de acostarte.

El Siervo de Dios Juan Pablo II practicaba algunas estrategias para mantener puro su corazón, una de las cuales era dormir todas las noches con el santo Rosario alrededor de su cuello y con sus manos cruzadas sobre su pecho. Quizá tú pudieras acostumbrarte a dormir en esa postura, pero no te desanimes si no puedes dormir cómodo de esa manera.

Si te levantas a medianoche, en vez de fantasear invoca el texto de la Escritura que leíste al acostarte, y medita en él, o en algún otro, antes de dormirte de nuevo. O toma tu Rosario y rézalo. Si sientes una tentación muy fuerte, puedes rezar algo como lo siguiente: “Oh Jesús, Oh María, permítanme morir en vez de ofenderles con el pensamiento, la palabra o la acción. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”.

Este es un sentimiento muy fuerte, del que muchos santos hicieron su lema de vida: “Antes morir que pecar”. Esto no debe parecernos exagerado, ya que el pecado mortal es peor que la muerte física. La muerte sólo mata el cuerpo y no toca el alma, mientras que el pecado mortal mata el alma, separándote de Dios, quien es nuestro Sumo Bien. El pecado, pues, es un mal mucho mayor que la misma muerte.

Esperamos que nunca te llegues a encontrar en una situación donde tengas que escoger entre cometer un pecado mortal y morir. Gracias que esas situaciones son raras. Lo que esta oración significa es que tú tienes que aprender a odiar y evitar el pecado mortal, más que temer y tratar de evitar la muerte misma. Esto no quiere decir que tienes que amar la muerte, sino odiar más el pecado.

Si descubres que tienes dificultades en establecer estrategias para tu situación particular, intenta hablar de eso con tu sacerdote, tu cónyuge o con tu amigo confidente. Quizá ellos te pueden dar algunas ideas que nunca has pensado.

Una palabra de alerta: si alguna vez pasas por un período de tiempo sin caer en pecados contra la pureza, podría venir la tentación de creer que, finalmente, has derrotado tu sucio hábito, y que nunca más habrás de caer. ¡Mucho cuidado! Este pensamiento que parece inofensivo es la voz del orgullo. Lo que realmente dice es que tú eres suficientemente fuerte ahora para ser fuerte por ti mismo, sin la ayuda de la gracia (recuerda la herejía pelagiana). Una vez que comiences a tener esos pensamientos, puedes estar seguro que pronto vendrá la tentación y la caída. Recuerda: La arrogancia precede a la ruina; el espíritu altivo a la caída (Prov 16,18).

Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga (1Cor 10,12). Recuerda que podemos solamente resistir al pecado por la gracia de Dios, y no por nuestros propios esfuerzos (esta es la herejía pelagiana). Así que si por tu mente cruza el pensamiento de que ya has superado tus malos hábitos, contradícelo; repítete a ti mismo que es únicamente la gracia de Dios la que no te ha permitido caer, y que por ti mismo caerías en un segundo.

Propósito: trata de calcular el “horario” habitual con que el Tentador te tienta en la vida. Escribe algunos patrones de conducta que disciernas y prepárate para resistir la tentación en esas ocasiones. No olvides que el ceder no es inevitable, y pide a Jesús y a María la gracia de no sucumbir. Continúa orando y humillándote, para rechazar el pecado y sus ocasiones próximas, llora tu pasado pecaminoso y busca la castidad con todo tu corazón.

Padre nuestro, que estás en el Cielo, no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.

Mide tu progreso: desde que hice la última meditación,

Cuántas veces:

a. Deliberadamente me toqué impuramente al despertar

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

b. Deliberadamente vi fotografías o películas indecentes

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

c. Cometí actos impuros solo o con otras personas

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

d. Deliberadamente me deleité en pensamientos impuros

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

e. ¿Cuándo fue la última vez que fui a la Confesión? __________________

f. ¿Cuándo fue la última vez que asistí a la Santa Misa?________________

Ver en el Blog del Padre Hayen