Mientras que se siguen empujando proyectos de ley como la NOM 046 para legalizar el aborto en casos de violación, quienes estamos a favor de la vida rechazamos esta propuesta. Cualquier embrión es un ser humano, y no simple material biológico. Y si se trata de un ser humano, el aborto no se puede justificar, aunque el feto haya sido concebido por un acto de brutal agresión contra la mujer.

Con la reforma a dicha ley, cualquier mujer que declare que fue violada podría plantarse en cualquier hospital público y exigir su derecho al aborto. No necesitaría demostrar que fue víctima de violación. Bastaría su palabra para poder abortarlo. De esa manera se incrementarán, no sólo el número de niños abortados sino también podrían aumentar los delitos sexuales como las violaciones, pues serían delitos que no se investigarían.

La ley habla de ‘interrupción voluntaria del embarazo’ (IVE), eufemismo para evitar decir la incómoda palabra ‘aborto’ y no perturbar la conciencia. “Voy a hacerme un IVE”, diría una mujer que quisiera abortar. Ni siquiera diría ‘voy a hacerme una interrupción voluntaria del embarazo’ sino ‘voy a que me hagan el IVE’. ¡Cuernos! Al pan, pan y al vino, vino. Aborto es la palabra que debe emplearse para llamar por su nombre al asesinato de un niño en el vientre materno.

Está también el desvergonzado asunto de las actas de nacimiento. ‘Filiación’ y no ‘nombre del padre’ y ‘nombre de la madre’, dicen las controvertidas boletas en México. Tampoco dicen ‘nacionalidad del padre’ ni ‘nacionalidad de la madre’, como antiguamente se requería. El camino se va pavimentando para que, en un futuro no muy lejano, se puedan dar niños en adopción a cualquier tipo de pareja. Sin duda, es un grave atentado contra el derecho a la identidad personal, y la vía hacia una sociedad más desordenada y batida, donde no se sabrá quién es quién, y donde no podremos construir con certeza nuestros árboles genealógicos.

En tanto que estas cosas ocurren, los católicos alzaremos nuestra voz en la Marcha por la Vida 2017, el próximo sábado 25 de marzo, día de la Anunciación del Señor, día litúrgico en que celebramos el inicio del embarazo de la Virgen. No podemos vivir adormilados. Atender a los no nacidos es cuidar de una de las periferias existenciales, esos que son descartados fácilmente por la cultura de la muerte, según nos ha enseñado nuestro papa Francisco. La cita es en la plaza de San Lorenzo a las 3 de la tarde, para partir hacia el Estadio 20 de Noviembre alrededor de las cuatro, y celebrar la Eucaristía con nuestro obispo y pastor, monseñor Torres Campos. Por ahí nos vemos, de blanco y con gorra, para aguantar el sol, sobre todo quienes estamos escasos de pelambre.

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