Después de que en mayo pasado se realizó, desde la catedral de San Luis Potosí, el magno exorcismo para México, muchos se preguntan por qué se realizó un acto de esta naturaleza. Otros incrédulos se burlan diciendo que los exorcismos son de personas ingenuas que creen que con rezos contra el diablo se acabará la violencia… Más ingenuidad hay en estos escépticos que piensan que sólo con las fuerzas humanas se derrotará la violencia incontrolada que aflige a los mexicanos. El mismo papa Francisco dijo que el demonio ha pasado factura muy costosa a México porque no perdona que la Madre de Dios se haya aparecido en el Tepeyac en 1531 y haya venido a derrotar su imperio tenebroso. El ejemplo del cardenal Sandoval y del obispo de San Luis Potosí, Carlos Cabrera, será decisivo para animar a otros prelados a expulsar a Satanás de sus diócesis.

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