LO DEL PETROLEO*

…..y los veneros de petróleo/

el diablo.

 

«El petróleo ha estado siempre presente en la historia contemporánea de México como un factor determinante de su política exterior e interior.  Es indiscutible que se trata de una inmensa riqueza verdaderamente incalculable que es necesario manejar con la máxima honradez y capacidad. Al petróleo están ligados muchos de los problemas más serios de México en este siglo (XX y lo que va de éste).  Para convencernos de ello bástenos leer ‘México Negro’ o la obra de Katz sobre la injerencia de USA y Europa en la Revolución Mexicana, La Guerra Secreta.  Incluso en el incalificable episodio de la persecución religiosa, afirma Mayer, “el petróleo y el agua bendita” anduvieron revueltos. Añadamos el ecocidio provocado por PEMEX en Tabasco y Campeche, incendios devoradores y las disputas que han surgido con el descubrimiento de mantos petroleros en el Suroeste del Golfo.  Y la van a pagar los indocumentados.

El Presidente Zedillo ha reconocido públicamente que “en México se han perdido importantes áreas naturales a lo largo de muchos años por descuido, desinterés o ignorancia”, esto lo afirmó en Campeche luego de que Asociaciones Internacionales protectoras del ambiente han denunciado el ecocidio de las costas petroleras de Tabasco y Campeche. Fueron presentadas a la T.V. a nivel nacional las plataformas abandonadas, hace más de 20 años por PEMEX en el Golfo de México que representan, no sólo un riesgo para la navegación marítima, sino además un foco incesante de contaminación ambiental.  Vamos entonces desde lo político hasta lo ecológico, ambas cosas muy graves.

Celebraremos próximamente 80 años de la expropiación petrolera, y quiero compartir un texto de gran importancia histórica.  Hay quienes estudian la historia y quienes la hacen y son testigos. Me refiero a un episodio narrado por Vasconcelos en su libro “La Flama”. (l959. p.469ss).

Encontrábase, a la sazón, el autor en el último de sus destierros, en E.U., y de los Ángeles, luego de una entrevista con P. E. Calles, se desplazó a Nueva York con el asunto de la publicación en inglés, de sus obras.  Un día fue a visitar a un su amigo, el Ing. Garfias de la City’s Service, en donde se encontró con Rafael Zurbaran que viajaba por cuenta del gobierno de Cárdenas con motivo de un nuevo plan oficial para el petróleo. Se encontraron en las escaleras del edificio.  “De manera que Zurbaran llevaba en el portafolio los secretos que yo buscaba”, afirma V.  Al entrar con Garfias, éste no le dijo nada a Vasconcelos de lo que había tratado con Zurbaran, pero acababa de leer el borrador del  decreto de Expropiación Petrolera que “había sido llevado a E.U. para someter su texto a diversas autoridades en la materia”. En entrevistas posteriores, por fin, el Ing. Garfias habló del tema: “¡Ah…que Zurbaran, figúrese que ahora está ayudando al Gobierno, trae todo un plan para la expropiación de las compañías!  Será un disparate, el Gobierno nunca llegará a administrarlas bien.  Lo que debe hacerse es aplicar por allá los métodos norteamericanos que precisamente se nos aplican aquí a nosotros: fuerte control y gravámenes casi confiscatorios.  Aquí los petroleros más ricos nos hemos visto convertidos en una especie de altos funcionarios del Gobierno.  Somos en realidad empleados de categoría, nos permiten asignarnos magníficos sueldos, pero luego, con el impuesto de la renta, todo se lo lleva el Gobierno.  Eso es lo que debe hacer el Gobierno de México”, dijo Garfias.

“No ve usted que el Gobierno yanqui, lo que está buscando es que Cárdenas le eche fuera a los ingleses, de la zona de Poza Rica, potencialmente una de las mejores del mundo.  Por su parte, las compañías norteamericanas, fatigadas con huelgas y dificultades de todo género, con gusto verán que el Gobierno se convierta en Administrador.  Saben que fracasará, pero por lo pronto, las cantidades que tendrá que pagar por indemnizaciones, les resuelven el problema inmediato”.

“Después, todo el renglón de las exportaciones, tendrá que seguir en manos de las compañías, que son las únicas que cuentan con barcos para el transporte. El precio de cada barril exportado, lo impondrán los mismos consorcios, en la boca del puerto, sin necesidad de asumir las responsabilidades de la producción y la administración obrera”.

“Una nacionalización apresurada, podrá satisfacer por lo pronto la patriotería demagógica, pero a la larga será ruinosa para nuestra industria petrolera. Por supuesto que me sospecho que en todo esto, más que intereses económicos, se ventilan cuestiones políticas.  El Presidente Roosevelt está preparando la guerra.  Los ingleses de Poza Rica le estorban, no va a pelear para defenderles sus yacimientos….Ya sabe usted… y de buen humor se río el Ing. Garfias. ‘América para los americanos’”.  No sé si tales temores se habrán cumplido. Usted, ¿qué opina?

Todo esto me ha venido a mientes por noticias recientes tales como el descubrimiento de reservas fantásticas en el Suroeste del Golfo, la caída del precio mundial del petróleo, la exportación diaria de l.7 millones de barriles y la necesidad de una inversión en la petroquímica de 20 mil millones de dólares en un lapso de 15 años.  Lo caro de la gasolina en México y la necesidad de un oleoducto para importarla de EU. a esta ciudad, además del ecocidio provocado por PEMEX en Tabasco y Campeche, no son de fácil solución.  Después, los malabaristas de la tecnocracia actual no tendrán mayor problema en encontrar la explicación suficiente para convencernos de que todo esto es bueno y explicable.

Termina Vasconcelos el relato muy a su estilo.  “Aquella mañana me llevó Garfias a una antigua fonda de tradición inglesa, decorada con estampas del Siglo XVII, donde sirven un caldo de pescado al vino Jerez, que tiene fama entre los “gourmets” del Down Town”».

*Este artículo es que lo escribí hace exactamente 20 años, para El Diario.

Lo que estamos viviendo es una culpa histórica, a la manera del pecado original del que sabemos poco pero sentimos sus efectos.  ¡Por qué estamos importando más del 60% de la gasolina que consumimos, por hablar solo de la gasolina?

¿Quién no sabe de la enorme corrupción de esa paraestatal?  ¿Qué nos queda de ella? ¿Las cantidades estratosféricas de pasivos que Hacienda, (los ciudadanos), han de asumir? Dicen que los subsidios son mala política, y así debe de ser pues lo dicen los que saben; pero, ¿Cómo explicar los subsidios a la agricultura, en EU. y en Europa Occidental, que la hacen competitiva a nivel mundial? Usted puede comprar un buen vino extrajero, mejor y más barato que uno mexicano. ¿Por qué? Ahora bien, si los subsidios son tan nocivos, ¿por qué se mantiene subsidiado, – y en ¡qué forma! – el aparato político abiertamente ineficiente? ¿Por qué no se ha actuado, frontal y decididamente contra la corrupción? Ahora, a explicar el fracaso sin hablar de sus causas.

“Fue una medida dolorosa y lo comprendo”,  o lo que dijo Meade “Los resultados (buenos, felices), los verán nuestros hijos”; “A largo plazo me lo fiais”.  (El Tenorio). El País sintetiza bien la situación nacional: “Al debilitamiento del sector automotriz se suman una divisa en llamas, la inflación al alza y recortes del gasto público”. Menos mal que el muro lo pagarán ellos.

La única inversión, verdaderamente directa, que nos queda, son las remesas de los paisanos, – sufridos salmones que vienen a desovar a su tierra natal -, esto mientras Trump no decida otra cosa, a quien agradecemos, de paso, la reivindicación de Videgaray.

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