A propósito de vivir comparándonos unos con otros, lo cual es fuente perenne de sufrimientos, vienen a mi mente estos versos de José Hernández en su obra ‘El gaucho Martín Fierro’:

A nadie tengas envidia
que es muy triste el envidiar.
Cuando veas a otro ganar
a estorbarlo no te metas;
cada lechón a su teta
es el modo de mamar.

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