Salmos 1 (PER)

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  • 1 Dichoso el hombre que no camina aconsejado por malvados y en el camino de pecadores no se detiene y en la sesión de los cínicos no toma asiento;
  • 2 sino que su tarea es la ley del Señor y medita su ley día y noche.
  • 3 Será como un árbol plantado junto a acequias, que da fruto en su sazón y su follaje no se marchita. Cuanto hace prospera.
  • 4 No así los malvados serán como tamo que arrebata el viento.
  • 5 Por eso los malvados en el juicio no estarán en pie ni los pecadores en la asamblea de los justos.
  • 6 Porque el Señor se ocupa del camino de los justos, pero el camino de los malvados se extravía.


1.
La imagen del "camino" es particularmente apropiada para designar la conducta de los hombres. Según la orientación que cada uno da a su propia vida, se establece la distinción entre el "camino de los justos" y el "camino de los malvados" (v. 6). Ver 119. 1.

La palabra hebrea traducida aquí por "impíos" significa propiamente "burlones" o "insolentes". Esta expresión aparece con frecuencia en los escritos sapienciales, y se aplica a los que se burlan del Señor y de sus fieles. En 73. 8-11, se puede ver una descripción muy gráfica del lenguaje y las actitudes de los "burlones".

2. La "ley del Señor", que es la alegría del justo, no debe ser entendida en un sentido puramente jurídico, como un conjunto impersonal de normas y preceptos. En su sentido original, designa la revelación de la voluntad divina, que ordena la vida del hombre en sus relaciones con Dios y con el prójimo. En 19. 8; 119, se describen más detenidamente las excelencias de esta "Ley".

3. Esta misma comparación se vuelve a encontrar en Jer_17:7-8 .

Comentario

© Julio Fernández

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