El gasolinazo del 1 de enero le puso banderillas negras al pueblo de México. La frustración y la rabia por el aumento de casi 3 pesos al litro de gasolina, cuando el presidente Peña había prometido que no habría más gasolinazos, han desatado un enfado social que hace décadas no se veía. Estrangulamiento de carreteras, tomas de casetas, de estaciones de gasolina, de plantas de Pemex, un tsunami de memes en las redes sociales y cierre de avenidas, son las expresiones de un pueblo fastidiado de que sus políticos le pidan mucho y, a cambio, le den muy poco.

La Iglesia, en su Doctrina Social, reconoce el derecho al reclamo a quienes nos gobiernan, pero con la condición de que no se provoquen desórdenes peores. En una situación como la del aumento brutal de la gasolina todos estamos frustrados y es fácil encender el enojo. Pero… ¿qué culpa tienen los ciudadanos que, además de pagar más cara la gasolina, sufren trastornos por las revueltas sociales? En las manifestaciones de mal humor social han prevalecido los intereses políticos, y muchas terceras personas –que ni la deben– se han visto afectadas. De hecho, los estrangulamientos de carreteras y la toma de instalaciones de Pemex las están realizando muy pocas personas.

Diversos grupos anárquicos ligados a la ultra izquierda política están aprovechando que el río está revuelto, y así quieren llevar agua hacia su molino. A ellos les conviene que el gobierno utilice la fuerza pública para desalojarlos porque, de esa manera, su movimiento político cobraría más fuerza. Si a estos grupos de corte marxista-leninista les interesara realmente presionar al gobierno federal para dar marcha atrás al gasolinazo, tomarían medidas de presión que no castigaran a los ciudadanos ni a las economías locales.

Los XV años de Rubí

A finales de noviembre de 2016, se publicó una invitación en formato de video para los XV años de Rubí Ibarra García, una chica de un pueblo llamado La Joya en San Luis Potosí. El video viajó por internet hasta hacerse viral. Originalmente eran 200 invitados a la fiesta, pero un medio de comunicación difundió el video, otros lo reprodujeron y así todo México terminó hablando de la fiesta de Rubí. Al evento llegaron 30 mil personas y hubo representantes de 30 medios de comunicación mexicanos y algunos extranjeros. La fiesta de los XV años de Rubí fue el centro de interés de las principales televisoras y redes sociales. Compañías como Interjet, Mundo Joven, Aeromar y Maybelline ofrecieron descuentos para acompañar a la susodicha quinceañera. Hasta la BBC de Londres le dedicó parte de su contenido.

México es un país manipulado, no cabe duda. El tema de la quinceañera Rubí fue insignificante, trivial, una futilidad, una nimiedad, chabacano y superficial impulsado por los medios de comunicación con el propósito de distraer la atención de los mexicanos para no enfocarse en los grandes temas de la vida pública que afectan sus vidas y el rumbo del país. Lo urgente para México, según televisoras y gobierno, es el circo y el fútbol mientras que ellos, junto con los partidos políticos, pactan entre sí culminando con un gasolinazo que habrá de disparar la espiral inflacionaria.

Dos aniversarios de 500 y uno de 100

En el año 2017 tendremos la ocasión de reflexionar sobre tres acontecimientos históricos que, como Iglesia, nos han marcado. El primero son los 500 años del inicio de la Conquista de México. En febrero de 1517, de Santiago de Cuba partió una expedición formada por tres naves, organizada por Diego Velázquez, gobernador de la isla. 110 españoles, a las órdenes de Hernández de Córdoba tenían como objetivo la conquista de México. Tras 21 días de navegación, descubrieron la península del Yucatán, arribando a la isla de Cozumel, frente a la costa yucateca. Continuaron por Campeche y siguieron hasta el río Champotón, donde fueron atacados por treinta mil indígenas que les causaron enormes bajas. Así inició uno de los capítulos más fascinantes de aquella epopeya que culminaría en 1521 con la caída de la gran Tenochtitlán y que haría nacer el catolicismo en nuestro territorio.

Además el año que iniciamos nos hará recordar que en 1517, en Wittenberg Alemania, el monje agustino Martín Lutero envió una carta al arzobispo de Maguncia, a la vez que la expuso al público al clavarla en la puerta de la iglesia de la localidad. En la misiva le advertía de los peligros que, en su opinión, se hallaba la doctrina de la Iglesia por motivo de la venta de indulgencias. Adjuntó a este escrito sus 95 tesis relativas al valor de la bula de indulgencias. Con rapidez, estas tesis se propagaron por el Sacro Imperio dando origen a la Reforma protestante. El tema dará de qué hablar, nada para celebrar y sí para orar mucho para que, con la gracia de Dios, esa herida que se hizo a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, pueda ser curada y construyamos la unidad que Jesús ha querido en su familia.

Por último, el 13 de mayo de 1917, la Virgen María, Madre del Señor, originó una serie de apariciones a tres niños pastores: Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto. Ellos tuvieron contacto con la Madre de Dios entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de ese año, y pronto las apariciones adquirieron fama mundial. Los mensajes de la Virgen de Fátima tienen componentes proféticos y escatológicos, es decir, llaman fuertemente a la conversión anunciando eventos futuros como las guerras mundiales, la conversión de Rusia soviética y el intento de asesinato del papa Juan Pablo II. El centenario de esta gran intervención del cielo en la historia será motivo para reflexionar, orar y adherirnos al Señor como hijos de la Virgen María.

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