Oh, pobres franceses con su gobierno socialista. El 16 de febrero se aprobó la ley que prohíbe los sitos web que brinden información sobre la verdad del aborto y la posibilidad de otras alternativas. Es insólito. Ofrecer una página web para orientar a la mujer sobre los daños que sufrirá por matar a su hijo durante el embarazo, puede ser penado con dos años de cárcel y 30 mil euros de multa. La ministra de Derecho de las Mujeres, Laurencia Rossignol, dice que los sitios pro-vida ofrecen información falsa para inducir a las mujeres a dudar de su decisión. ¡Habráse visto! Las señoronas feministas, tan defensoras de la libertad y de la mujer, son en realidad lupercas vestidas de oveja que matan la libertad de expresión y destrozan a la mujer. ¿Qué espera a una sociedad que no protege la vida ni la maternidad como esencia misma de su existencia? El caos y el suicidio. 
¿Cuál es la mano que mece la cuna de todo esto? Mientras que los franceses, por sus bajas tasas de natalidad, están en camino de su desaparición de la historia, su presidente Francoise Hollande visitó, en días pasados, El Gran Oriente de Francia, que es la federación masónica que agrupa a 53 mil miembros en 1200 logias. Con esa visita, el presidente envía a todos el mensaje de que sus directrices son las de la masonería. Y la masonería es la propagadora de una religión llamada laicismo donde los hombres usurpan el trono de Dios. Es el laicismo la religión de la República francesa -y también la Mexicana- después de la Revolución. Liberté, égalité, fraternité, fueron los principios de aquella Revolución de 1789, y que hoy se ha convertido en una despiadada dictadura. 

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