Mientras todos hablan del debate presidencial del domingo pasado y discuten temas como la inseguridad o la corrupción, muy pocos mexicanos se dan cuenta de que están sucediendo cosas gravísimas en el país, y que son una amenaza más grande para el futuro de México. Desde hace décadas está ocurriendo una revolución silenciosa, a tal grado de que el Estado mexicano, a los padres de familia, les está quitando, poco a poco, la Patria potestad sobre sus hijos.
La Cartilla sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos para Jóvenes y Adolescentes, que ya se distribuye en México, es un arma letal de nuestro gobierno para acabar con el futuro de los niños y los jóvenes y, por tanto, con la vida de las familias del país. El documento al que ya tienen acceso los menores, no es más que una motivación hacia ellos para que practiquen libremente la fornicación, la masturbación, cualquier depravación y el aborto. En nombre de los jóvenes dice: “Tenemos derecho a ejercer y disfrutar plenamente nuestra sexualidad y vivir cualquier experiencia, expresión sexual, erótica o de género que elijamos”.

No sólo eso. La cartilla roba a los padres el derecho que tienen para formar a sus hijos en algo tan delicado como su sexualidad cuando dice: “El Estado debe garantizar que el ejercicio de este derecho sea libre de presiones, discriminación, inducción al remordimiento o castigo por ejercer o no actividades relacionadas con el conocimiento, exploración y disfrute de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad”. Si papá o mamá tratan de orientar al hijo en estas cuestiones, o si le dicen que alguna práctica no es moralmente correcta, podrían inducir al hijo al remordimiento, lo que el Estado no debe permitir.

La cartilla no sólo habla sobre la vida sexual de los adolescentes, sino que también les dice que tienen derecho a decidir si quieren tener hijos o no, cuántos, cuándo con quién, sin que la identidad de género sea un impedimento para ello. Es absurdo. Si un adolescente quiere tener un hijo, los padres no deben interferir, aunque vivan en el mismo techo y sin importar que al chamaco lo mantengan sus papás. Quizá los padres puedan prohibir a sus hijas que no lleguen a casa después de la una de la mañana, pero pobres de ellas si llegan con un chamaquito en la barriga. El Estado podría sancionar a los progenitores: “Ninguna persona o autoridad, en el ámbito familiar, laboral, escolar y de salud, comunitario o institucional, puede ejercer ninguna acción que tenga como fin lesionar nuestra libertad”.

También habla del aborto diciendo que el Estado “debe garantizar y promover el acceso a la información y a los servicios de salud con pertinencia cultural, garantizando nuestro derecho a la confidencialidad, incluyendo el acceso atodos los métodos anticonceptivos, la atención de un embarazo saludable y los servicios de aborto legal y seguro”. Además propone el derecho a la confidencialidad en todos estos asuntos, así como a recibir atención y a que no se les niegue el acceso a los servicios -aborto incluido- por ausencia de padre, madre o tutor legal.

La patria potestad está desapareciendo rápidamente en México. Vamos por la misma pendiente que en otros países. Donde la ideología de género se ha implementado, los padres han perdido todo derecho a decidir sobre sus hijos. En California, por ejemplo, en las clases de educación sexual se enseña a los niños de nueve años a la práctica de relaciones anales, y a los padres se les niega el derecho de retirar a sus hijos de asistir a esas enseñanzas que se dan en la escuela.

Inglaterra es un país donde las políticas de género se han implementado con mucha amplitud y agresividad, lo que ha llevado no sólo a hacer  completamente a un lado a los padres de familia en cuestiones de educación sexual a sus hijos, sino a despojarles de su derecho sobre procurar la salud de sus pequeños. El caso del niño Alfie Evans en Liverpool es elocuente. Alfie es un niño de casi dos años que tiene una extraña enfermedad y que tuvo que ser ayudado a respirar con un aparato especial. Como los médicos determinaron que el niño debía ser desconectado del respirador y dejarle morir, los padres de Alfie se opusieron a esta decisión del hospital y quisieron llevarlo a Italia para salvarle la vida. Sin embargo la Corte británica tomó la decisión de matar al niño, siguiendo las recomendaciones del personal sanitario. Los derechos de los padres para salvar la vida de su hijo fueron pisoteados. Esas son las consecuencias de implementar la ideología de género.

La Cartilla sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos de los Jóvenes y Adolescentes, que ya se distribuye en nuestro sistema escolar, y que ya traen los jóvenes en su bolsillo, es una de las evidencias más tristes de que el Estado Mexicano quiere convertirse en un monstruoso y despiadado tirano que desbarata la vida familiar y decide no solamente cómo los mexicanos deben comportarse en la cama, sino quién debe nacer y quién debe morir. Estos son los temas que deben entrar al debate de los presidenciables. 

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