Pregunta: Soy hija única, felizmente casada gracias a Dios, aunque no ejerzo mi carrera porque la elección de mi vida fue seguir cuidando de mis padres y ahora a mi esposo. Sin embargo, mis padres pelean mucho, a veces hasta los golpes (de chica mi papá la golpeaba a ella, ahora a la menor provocación mi mamá lo ataca). Mi papá toma y cuando lo hace saca lo peor de sí con mi madre. Tengo miedo por ella ha llegado entrar en crisis diciendo que no puede más, llorando. Mi papá, no sé si le duele pero hay veces que prefiere andar en fiestas con la vecina alegando que no hace nada malo, y eso lastima más a mi madre. ¿Qué consejo le puedo dar a ella? Yo sé que desde hace dos años que me casé la hice sentir más sola. Muchas gracias.

Padre Hayen: En primer lugar no debes de sentirte culpable por haber dejado a tus padres y haber contraído matrimonio. Es natural salir un día del hogar y emprender el propio vuelo para formar un proyecto de vida. Elegiste a un hombre y ahora, podemos decir, que tu vocación principal es de esposa, dedicada a tu marido y a tus hijos, si es que los tienes. Sin embargo, eso no significa que renuncies a seguir siendo hija. De hecho el cuidar de tus papás, además de tu marido, habla muy bien de ti y eso, seguramente, agrada al Señor.

Tus padres están viviendo una situación de pequeño infierno dentro de casa. El que tu padre sea bebedor, pendenciero y que ande en fiestas con la vecina no son signos de fuerza masculina, sino de degradación mezquina. Una situación de tanta violencia psicológica, incluso física de parte de ambos, contradice la misma naturaleza del matrimonio. Algo que podría ayudar es que tú intervengas y hables seriamente con los dos, y les propongas que, de manera temporal, tu madre se vaya a vivir a casa tuya y que tu padre se quede solo en su casa, o viceversa. Este distanciamiento físico podría hacerlos recapacitar, en vistas a volver a reanudar la convivencia.

Otra opción es que tú trates de enseñar a tu madre a cambiar su manera de reaccionar ante las agresiones de tu padre. Aconséjale evitar toda discusión con él. Si él la agrede verbalmente, lo mejor es que ella no responda con agresividad y salga de la habitación advirtiéndole que ella no quiere discutir, y que cuando él esté tranquilo, podrán conversar serenamente. Y si se dan agresiones físicas, repito, lo mejor, creo yo, es una separación temporal que les permita tomar distancia y replantearse el matrimonio.

Recuerda que la solución no vendrá por nuestras fuerzas. Es necesario invocar al Espíritu Santo, pedir su gracia y que derrame su fuego sobrenatural sobre tus papás para que curen sus corazones heridos, se perdonen uno al otro, y puedan re orientar su amor hacia una nueva oportunidad.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)

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