La pregunta: Padre, ha habido algo de controversia en mi familia debido a que una sobrina mía, que es católica, se va a casar en Estados Unidos con una persona protestante. Varios miembros de la familia no están de acuerdo pero, ¡vaya!, no es una decisión de nosotros. La ceremonia, según ella, va a ser presidida por un sacerdote católico y un pastor. Esto nos parece extraño. Algunos familiares, también católicos, argumentan tajantemente que no es válido el matrimonio y prefieren no asistir. Mi esposa y yo hemos estado muy cerca de la pareja y hemos llevado muy buena relación con ellos, procurando, en la medida de lo posible, nuestra unión familiar que, por cierto, está bastante dividida por este tipo de situaciones.

A nosotros nos da la impresión que mi sobrina se inclina un poco más hacia la iglesia protestante; mi esposa le ha dado consejos a ella con respecto al poder de la Eucaristía en el matrimonio según nuestros conocimientos y nuestras vivencias. Mi esposa y yo estamos en un dilema porque creo que podríamos no asistir, pero nos parece un desaire fuerte para ellos; sin embargo, por otro lado, no queremos fallar a nuestra fe católica y ofender a Dios, asistiendo a la ceremonia. Yo argumento con otros miembros de la familia que, por ejemplo, el Papa Francisco se sienta a la mesa a dialogar con pastores de otras iglesias y no por eso falla a su fe católica, pero me dicen que estoy equivocado y que no tengo bien cimentada mi fe, pero yo no estoy de acuerdo. ¿Qué opina usted padre? De antemano le envío un abrazo fraternal.

Padre Hayen: lo primero que debo decirte es que, en la Iglesia Católica, está prohibido el matrimonio entre católicos y personas no católicas. El pueblo es sabio cuando dice “A cordero extraño, no metas en tu rebaño”. Sabemos de los quebraderos de cabeza que significa casarse con personas de otras religiones. Pero también en la Iglesia estamos conscientes de que “en queriendo la dama y el pretendiente, aunque no quiera la gente”. Por eso, únicamente por motivos razonables, el obispo puede conceder permiso a una persona católica para casarse con alguien que no esté bautizado en la fe católica. Para otorgar este permiso, el obispo debe verificar que se cumplan algunas condiciones. Veamos.

El contrayente católico debe declarar que está dispuesto a evitar cualquier peligro de apartarse de la fe católica, y prometer que hará que sus hijos se bauticen y se eduquen en la Iglesia Católica. El contrayente no católico debe aceptar formalmente este compromiso de su pareja católica. Además, los novios deben ser instruidos sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio, y deben estar de acuerdo con ellos. Es decir, ambos deben aceptar que el matrimonio es entre un hombre y una mujer para amarse y ser ayuda el uno para el otro, en una unión que es indisoluble hasta que la muerte los separe; y además que debe estar abierto a la procreación y a la educación de los hijos.

En segundo lugar, la Iglesia Católica prohibe que, antes o después de la celebración del matrimonio, haya otra celebración religiosa del mismo matrimonio para prestar o renovar el consentimiento matrimonial. Y también la Iglesia prohibe que dentro de la ceremonia del matrimonio, participen juntos un ministro católico y un ministro no católico realizando cada uno de ellos su propio rito para pedir el consentimiento de los contrayentes.

Hijo mío, saca tus conclusiones. Esa parte de tu familia, que está molesta por el matrimonio mixto de tu sobrina, tiene razón en no asistir a la celebración, por la sencilla razón de que el matrimonio será inválido, debido a la participación de un ministro protestante dentro de la ceremonia. La invalidez proviene de la confusión que se crea mezclando dos ritos, y también porque se podría caer en una simulación de sacramento.

Ahora bien, si tú y tu esposa son conscientes de que la ceremonia se realizará con un sacerdote católico y un pastor protestante, ¿avalarían con su presencia un matrimonio inválido? Si por no desairar a tu sobrina se ponen guapos y asisten a la ceremonia, estarían asistiendo a una pantomima, pero no a un verdadero matrimonio. En ese caso, creo que es mejor quedarse en casa. O para que no se queden vestidos y alborotados váyanse al cine, llévala a un restorán o a bailar, pero no a una boda falsa. Y, claro, después le explicas a tu sobrina por qué decidiste no acompañarla.

El argumento que utilizas para justificar tu asistencia, diciendo que el papa Francisco se sienta a dialogar con los evangélicos, no es una buena justificación. Lo que hace el papa es dialogar y tomarse el café o el mate junto a ellos, y también orar con ellos en ceremonias especiales llamadas ecuménicas. Pero una cosa muy distinta es la celebración de los sacramentos. Es aquí donde los católicos pintamos la raya. Te aseguro que el papa no invita a los pastores protestantes a subir con él a la zona del altar donde se celebra la misa para consagrar juntos el Cuerpo y la Sangre de Cristo; ni permite que un pastor evangélico predique la homilía; ni tampoco bautizan juntos, ni casan juntos a las parejas. Dice el refrán, “cada puerta anda bien en su quicio, y cada uno en su oficio”.

Te mando también un abrazo fraterno, y que la Virgen te cuide.

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