Pregunta: Descubrí hace algún tiempo que mi marido puede estar usando magia negra. Por el momento estamos separados, ya que descubrí infidelidades y sufrí acoso por parte de mujeres con las que él ha estado. El punto es que sufro de muchas opresiones en mi casa y escucho muchos ruidos. Sueño o veo personas lastimándome. No sé qué hacer, estoy muy desesperada porque por más que intento salir de esto, me pasan cosas con las que ya no puedo más. Espero me pueda ayudar, gracias.

Padre Hayen: con marido brujo y mujeriego, “pies para qué los quiero”: ¡Córrele!… a invocar a todos los santos. Me parece terrible que esas mujeres de mala vida, no obstante te quitan a tu marido, se atreven a acosarte, seguramente por envidiosas. Claro, se atreven a molestarte porque se quieren quedar con él. Como esposa cristiana estás llamada a perdonar a tu esposo, lo que no significa que actúes con él como si nada hubiera sucedido, sino más bien a no guardarle rencor ni alimentar deseos de venganza. Imagínate tu situación: traicionada, dejada, embrujada ¿y todavía enojada? ¿A dónde irás así? Por eso para tu paz interior el perdón es muy importante. Jesucristo no se equivocó al decir: “hasta 70 veces siete” debemos de perdonar. Para perdonarlo, trata de comprender su historia que, seguramente, esconde muchas infidelidades que él vio en el ámbito de su familia. El pobre no aprendió a amar de otra manera.

Tienes todo el derecho a no admitirlo en tu casa mientras se siga comportando como un adolescente engolosinado con aventuras sexuales fuera del matrimonio. No tienes por qué compartir a tu marido con otras mujeres, así que el primer requisito para volver a vivir con él es que veas en él signos de auténtica conversión. Pero además, según mi opinión, él tiene que dejar la brujería. Tener a alguien en casa que le prende velas al diablo te expone a llevar una vida intranquila y llena de sustos. Pero no creas tan fácilmente, hija mía, que eso de la brujería funciona siempre. Dios le ha puesto límites a la acción del demonio y la mayoría de las personas que acuden a brujos, quedan defraudadas. Para que vivas tranquila, pide a tu párroco que bendiga tu hogar y te recomiendo que tengas agua y sal exorcizada como sacramentales que te protejan contra las insidias del Maligno. Procura ofrecer misas, muchas misas pidiendo a Nuestro Señor que tu esposo se arrepienta y deje esos malos caminos que llevan a la ruina eterna. La Eucaristía será tu mayor fortaleza, así como acudir a un sacerdote que te aconseje y te bendiga. Recibe un saludo cordial y una bendición.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)

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