La pregunta: Padre, hace diez años que me separé de mi esposa. Pasó el tiempo y cada uno se consiguió otra pareja. Ella nunca quiso regresar conmigo, y decidí empezar el trámite de divorcio civil. El abogado no pagó los impuestos y el juicio se desestimó. Desde hace cinco años yo vivo con otra mujer y queremos, los dos, arreglar nuestra situación civil y por la Iglesia. Ella no tiene ningún problema. Soy yo quien tiene el problema porque fui casado por la Iglesia con mi primera esposa. Sin embargo ella adquirió una enfermedad que afectó las neuronas de su cerebro, dejó de conocer, de hablar, y ahora ha quedado como una niña de tres años. ¿Qué puedo y debo hacer, padre?

Padre Hayen: Si quieres casarte por la Iglesia y anteriormente contrajiste matrimonio en el Señor, de principio la Iglesia considera tu matrimonio como válido, aunque ustedes estén ya viviendo con otras parejas. Esto por la sencilla razón de que cuando te casaste, se estableció un vínculo público indisoluble entre los dos. Para que puedas hoy contraer matrimonio con esta nueva persona, debes consultar con tu párroco para que él te recomiende, o no, abrir un proceso de nulidad matrimonial.

Te recuerdo que la Iglesia no tiene poder para anular matrimonios. La anulación no es decisión arbitraria de un juez, sino que es la solemne declaración de que el vínculo matrimonial nunca existió porque hubo alguna circunstancia que lo vició desde el principio. Si después de un proceso de investigación el juez determina que no hubo vínculo, entonces declara nulo el matrimonio y a la pareja se les extiende una constancia de nulidad matrimonial para que puedan, si lo desean, contraer nuevas nupcias.

En tu caso tienes dos obstáculos qué superar. El primero es que no estás divorciado civilmente y, para abrir un juicio eclesiástico de nulidad matrimonial, se necesita tener el divorcio civil. Si como tu esposa está muy limitada en sus facultades mentales, podrías obtener el divorcio mediante la ayuda de familiares de la señora que puedan interceder. En eso deberás consultar con abogados.

El segundo problema al que te debes enfrentar es dentro de la Iglesia. ¿Cómo se puede abrir un juicio de nulidad matrimonial con una persona mentalmente limitada? Se puede hacer mediante una figura dentro del juicio que se llama ‘promotor de justicia’, que por lo general es un sacerdote. El promotor de justicia representará a tu pareja y se dedicará a investigar, con ayuda de testigos, la verdad sobre el vínculo entre los dos. El juicio no es sobre las personas sino sobre el vínculo matrimonial, para determinar si éste existió o no.

Así que, si en conciencia sabes que tu matrimonio puede ser nulo por vicios desde el principio, consulta con tu párroco para que él te oriente hacia el Tribunal Eclesiástico de la diócesis. Que san Ivo, patrono de los abogados, interceda por ti en este proceso.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)

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