Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude.

Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tienes varias imágenes de él. ¿Cómo un santo tendrá celos de sí mismo? Es algo así como que una persona tuviera varias fotografías tuyas en su casa, y a ti te diera envidia de ver tus propias fotos. En todo esto no hay mucha lógica, pero tratemos de sacar lecciones para la vida.

Lo primero, es que no hagamos del culto a los santos una superstición. Los santos son personas que, como tú y yo, vivieron en el mundo de tal manera que alcanzaron, por su caridad, una estrecha unión con Dios. Por sus virtudes heroicas y su ejemplo de vida, la Iglesia los tiene como intercesores y modelos de vida cristiana. Lo más importante entonces es pedir su intercesión e imitarlos como discípulos de Jesús.

Lo que nunca hemos de hacer es tomarlos como amuletos. Que si se les rompe la cabeza, que si hay que voltear su imagen al revés hasta que me consiga novia, que si hay que cambiarle el vestido porque se va a enojar, que si lo ponemos contra la pared para castigarlo… todas estas prácticas tienen que ver con actitudes supersticiosas, más que con la auténtica fe católica. Si a una de tus imágenes de san Judas se le rompió la cabeza, seguramente es por la mala calidad del material de fabricación, así que si quieres, puedes reclamar a quien te la vendió.

Mira hijo, en el trato con los santos hay dos extremos que debemos evitar. El primero ya te lo dije: la superstición y tomarlos como patitas de conejo a las que los ignorantes soban para que les dé buena suerte. Una segunda actitud a evitar es la de los hermanos protestantes, que dicen que orar a los santos es idolatría. Ellos también están equivocados.

¿Por qué invocamos a los santos? Es verdad que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Basta que le pidamos a Él para que nos conceda lo que necesitamos. Sin embargo los santos son miembros de Cristo resucitado. Cristo vive en ellos. Y como miembros del Resucitado unen sus oraciones a las de Jesús, y así ruega todo el Cuerpo Místico del Redentor. Eso toca el corazón de Dios. Quien ora con los santos une sus súplicas con las del Cristo total, Cabeza y Cuerpo, y así su oración es más eficaz.

Ojalá que tú, como devoto de san Judas, te intereses no sólo en pedir favores al santo, sino también en leer y meditar la Carta de san Judas, la cual forma parte del Nuevo Testamento y, por supuesto, te intereses en vivir como un apóstol del Señor. Que Dios te bendiga, que la Virgen te auxilie y san Judas interceda por ti.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

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