Tortitas de camarón seco en chile colorado
y crema de cacahuate

Intercambiando platillos, con mi amigo el padre Juan Carlos López

Se trata de un plato mexicano, así que, a quienes en otros países sigan este blog, les parecerá extraño, seguramente. Esta es una de mis recetas favoritas de Cuaresma. En estos días de preparación para la Pascua, en medio de estas tierras áridas de la frontera México-Estados Unidos, donde soplan fuerte los vientos levantando grandes polvaredas de arena, meterse a la cocina y preparar esta receta es un oasis culinario en el desierto, un consuelo al paladar. Siempre me faltan dedos para chupar.

Se puede acompañar con un buen caldo de lentejas, tortillas de maíz y frijoles refritos. Personalmente me gusta acompañarlo también de plátano macho frito, a manera de guarnición. Me gusta tanto el platillo, que suelo repetirlo durante algunos viernes cuaresmales porque sé que, una vez llegado el Domingo de Resurrección, no volveré a probarlo hasta que llegue de nuevo el Miércoles de Ceniza. Podría comerlo durante el año, ciertamente, pero prefiero guardarlo sólo para esta época, igual que me reservo ciertos platos para Navidad, Año Nuevo o fiestas patrias.

Para 4 personas
3 huevos
¼ de taza de polvo de camarón seco
15 chiles mirasol o colorín
1 diente de ajo
3 cucharadas de crema de cacahuate
Nopales o romeritos al gusto
Aceite
Sal al gusto

Es muy fácil de hacer. Se baten los huevos por separado. Primero las claras a punto de turrón. Luego se mezclan las yemas y se revuelven. Se agrega el polvo de camarón, poco a poco. Es importante irlo probando hasta que tenga buen sabor. Ojo: Si se pone mucho polvo se endurecen las tortitas -¡ay!- y se echan a perder.

En aceite, en un sartén, -qué maravilla- con una cuchara sopera se toma un poco del huevo batido con el polvo de camarón seco y se pone a freír. Se fríen por ambos lados a manera de tortitas. Se escurren en papel-toalla para absorber la grasa.

Se prepara el chile colorado cociéndolo en un poco de agua, luego se licúa con un ajo, se cuela y se pone a calentar en una olla. Cuando hierve, se agrega la crema de cacahuate y hasta que se disuelve. Se agrega sal al gusto. En seguida se van colocando las tortitas dentro de la salsa. Se pueden agregar nopales y/o romeritos, al gusto.

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