El martes 05 de febrero pasado en la Cámara de Diputados se discutió la ley del aborto para todo México que el diputado de Morena Porfirio Muñoz Ledo ha propuesto. Por falta de asistencia de los diputados en ese día, la discusión en San Lázaro se aplazó hasta el jueves pasado. Hasta el momento de escribir este editorial aún no se abordaba el controvertido tema. Sin embargo sabemos que detrás de nuestros legisladores están poderosas organizaciones internacionales que los presionan enormemente para que aprueben la ley asesina.

El 22 de enero pasado se aprobó en el senado de Nueva York una de las leyes más agresivas contra la vida, que permite la ejecución del aborto en cualquier momento del embarazo. Incluso la práctica del aborto por nacimiento parcial, donde en el momento del parto se saca al bebé hasta el cuello mediante fórceps, y luego se le inyecta una cánula para destruir el cerebro y sacarlo muerto. Si por alguna razón falla el procedimiento y el niño nace, la obligación para el médico es dejarlo morir. Además se anula la objeción de conciencia, por lo que los médicos y hospitales católicos están obligados a practicar abortos a solicitud de cualquier mujer. Ley más diabólica no se pudo aprobar.

Lo sucedido en el senado neoyorkino es un aviso para México y el resto de América Latina. Hacia allá nos quieren llevar personas muy poderosas de la tierra y todos sus políticos vendidos a sus intereses. Se empieza por aprobar el aborto en casos de violación, luego se amplía a las mujeres que por enfermedad quieran abortar, más adelante cualquier mujer que diga que está deprimida y no quiere tener a su hijo y, finalmente, a todas las mujeres que lo soliciten, aunque estén a punto de dar a luz. El propósito es uno solo: reducir la población de la tierra al máximo.

Por qué el aborto en Latinoamérica, nos preguntamos. Con Donald Trump empezaron grandes victorias pro vida en Estados Unidos, hasta el punto de quitar los fondos federales a Planned Parenthood (PP), la agencia abortista más grande del mundo. Esta organización, como ahora tiene poco negocio en su propio país, ha puesto su mira en el sur del Río Bravo, donde están los pobres. Recordemos que PP fue fundado por Margaret Sanger para promover el aborto principalmente entre los negros y los hispanos. No nos quieren. No quieren que tengamos hijos y por eso intentarán abrir sus clínicas de muerte entre nosotros.

En una demostración de cinismo y desvergüenza, la aprobación del aborto en el senado de Nueva York fue acompañado de aplausos y gritos festivos de los políticos y sus invitados, como si se tratara de una algarabía jubilosa por la caída del Muro de Berlín. Es patética la glorificación de la perversión. El mundo no merece esta clase de gobernantes que, en el nombre del progresismo, están llevando a su nación a la ruina.

La Pastoral de la Vida de la Diócesis de Ciudad Juárez nos invita al III Congreso Pro Vida, el sábado 02 de marzo. Una ex abortista, un ex homosexual y ex drogadicto y un exorcista, entre otros, son parte del elenco de conferencistas que nos empujarán a ser pueblo que ame y defienda la vida, y que no tome el camino de las naciones que quieren bajar al abismo.

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